El mareo por movimiento, también conocido como cinetosis o mareo cinético, es un trastorno temporal del equilibrio que se produce cuando el sistema nervioso central recibe información contradictoria de los órganos sensoriales responsables del equilibrio y la orientación espacial. Este fenómeno afecta a millones de personas en España y se manifiesta durante viajes en diferentes medios de transporte.
Los síntomas más comunes del mareo por movimiento incluyen náuseas progresivas, vómitos, sudoración excesiva, palidez facial, salivación aumentada, fatiga y sensación general de malestar. Estos síntomas pueden aparecer gradualmente o de forma súbita, dependiendo de la intensidad del estímulo y la sensibilidad individual.
El mareo ocasional afecta temporalmente durante el viaje, mientras que el mareo crónico puede persistir incluso después del movimiento. Los niños entre 2 y 12 años, las mujeres embarazadas y las personas con antecedentes familiares presentan mayor susceptibilidad a desarrollar esta condición.
El mareo por movimiento surge debido a un conflicto sensorial complejo que involucra múltiples sistemas del organismo. El oído interno contiene el sistema vestibular, compuesto por los canales semicirculares y los órganos otolíticos, que detectan los movimientos de la cabeza y los cambios en la aceleración. Cuando viajamos, este sistema puede recibir señales que no coinciden con la información visual o propioceptiva.
El conflicto sensorial entre la vista, el oído interno y la propiocepción activa el centro del vómito en el bulbo raquídeo. Los neurotransmisores histamina y acetilcolina desempeñan papeles cruciales en este proceso, razón por la cual muchos medicamentos antimareo actúan bloqueando estos receptores específicos.
Los movimientos irregulares, la lectura durante el viaje, los olores fuertes, el calor excesivo, la ansiedad y la falta de ventilación pueden intensificar los síntomas. Las diferencias individuales en la susceptibilidad dependen de factores genéticos, edad, experiencia previa y estado de salud general. Afortunadamente, el sistema vestibular puede adaptarse gradualmente a movimientos repetitivos, explicando por qué los marineros experimentados desarrollan menor sensibilidad al mareo.
En España existe una amplia gama de medicamentos para tratar el mareo por movimiento, disponibles tanto con receta médica como sin ella. Los antihistamínicos representan la primera línea de tratamiento, siendo la Biodramina (dimenhidrinato) el medicamento más popular y reconocido por los viajeros españoles. Cinfamar es otra alternativa efectiva que se encuentra fácilmente en farmacias.
Para casos más severos o viajes prolongados, los parches transdérmicos de escopolamina ofrecen una solución de liberación sostenida que puede durar hasta 72 horas. Estos se aplican detrás de la oreja y son especialmente útiles para cruceros o viajes largos por carretera.
El Stugeron (cinarizina) es un medicamento que requiere prescripción médica y está indicado para casos recurrentes o cuando otros tratamientos no han sido efectivos. La dosificación debe ajustarse según la edad y peso del paciente, siendo fundamental consultar con el farmacéutico o médico.
Las presentaciones incluyen comprimidos tradicionales, chicles masticables y parches, adaptándose a las preferencias y necesidades específicas de cada viajero. Es importante tomar la medicación entre 30 minutos y 2 horas antes del inicio del viaje para garantizar su efectividad.
La timing de la medicación es crucial para su efectividad. Los medicamentos para el mareo deben tomarse con antelación suficiente: los antihistamínicos requieren entre 30-60 minutos antes del viaje, mientras que los parches de escopolamina deben aplicarse 4 horas antes de la partida.
Existen múltiples estrategias que complementan el tratamiento farmacológico y pueden prevenir o reducir significativamente los síntomas del mareo por movimiento:
La alimentación previa es fundamental: se recomienda comer ligero, evitar comidas grasas, alcohol y lácteos. Mantener una hidratación adecuada con pequeños sorbos de agua y considerar infusiones de jengibre como complemento natural.
Los medicamentos antihistamínicos utilizados para el mareo por movimiento pueden provocar somnolencia significativa y reducir los reflejos. Este efecto sedante es especialmente notable con la dimenhidrinato y la difenhidramina, pudiendo persistir varias horas después de la toma. La intensidad de estos efectos varía según la persona, la dosis y la sensibilidad individual al principio activo.
Los efectos anticolinérgicos de estos medicamentos pueden causar sequedad bucal, visión borrosa y dificultades para enfocar objetos cercanos. Estos síntomas suelen ser temporales pero pueden resultar molestos, especialmente durante viajes largos. Mantener una buena hidratación y utilizar chicles sin azúcar puede ayudar a aliviar la sequedad de boca.
Durante el embarazo y la lactancia, es fundamental consultar con el médico antes de tomar cualquier medicamento para el mareo por movimiento. Algunos principios activos pueden atravesar la placenta o pasar a la leche materna, por lo que se requiere una evaluación individualizada del beneficio-riesgo.
Los medicamentos para el mareo pueden interactuar con otros fármacos, especialmente:
La somnolencia y la reducción de reflejos hacen que no sea recomendable conducir vehículos o manejar maquinaria pesada después de tomar estos medicamentos. En España, la DGT advierte sobre los riesgos de conducir bajo los efectos de medicamentos que produzcan somnolencia, pudiendo constituir una infracción grave.
Los adultos mayores pueden ser más sensibles a los efectos secundarios de los medicamentos para el mareo, experimentando mayor somnolencia, confusión o problemas de equilibrio. Se recomienda ajustar las dosis y una supervisión más estrecha en este grupo poblacional.
Es importante buscar asesoramiento profesional si se experimentan efectos secundarios intensos, si el mareo persiste a pesar del tratamiento, o si existen dudas sobre la compatibilidad con otros medicamentos. El farmacéutico puede proporcionar orientación inicial, mientras que el médico evaluará casos más complejos o síntomas persistentes.
El jengibre es una de las alternativas naturales más estudiadas y efectivas para el mareo por movimiento. Disponible en farmacias españolas en múltiples presentaciones: cápsulas estandarizadas, comprimidos masticables, infusiones y extractos líquidos. La dosis recomendada generalmente oscila entre 250-1000 mg, tomados 30 minutos antes del viaje. Estudios clínicos han demostrado su eficacia comparable a algunos medicamentos tradicionales.
Las pulseras de acupresión ejercen presión sobre el punto P6 (Nei-Guan) en la muñeca, ubicado aproximadamente a tres dedos de distancia del pliegue de la muñeca. Estas pulseras, disponibles en farmacias, son reutilizables y no presentan efectos secundarios. Aunque la evidencia científica es mixta, muchos usuarios reportan beneficios significativos.
Los aceites esenciales de menta piperita pueden ayudar a aliviar las náuseas y el malestar asociado al mareo por movimiento. Se pueden aplicar mediante inhalación directa, difusores portátiles o aplicando unas gotas en un pañuelo. Es importante utilizar aceites esenciales de calidad farmacéutica y seguir las instrucciones de uso para evitar irritaciones.
Las técnicas de respiración profunda y la práctica del mindfulness pueden ayudar a controlar la ansiedad y reducir la intensidad del mareo. La respiración diafragmática lenta y controlada, así como ejercicios de relajación muscular progresiva, son especialmente útiles durante viajes largos y pueden practicarse sin necesidad de productos adicionales.
Además del jengibre, las farmacias españolas ofrecen otros suplementos naturales como la vitamina B6 (piridoxina), que ha mostrado eficacia en algunos estudios para reducir las náuseas. También están disponibles complejos herbales que combinan varios principios activos naturales específicamente formulados para el mareo por movimiento.
Los remedios homeopáticos más utilizados para el mareo incluyen Cocculus indicus, Petroleum y Tabacum. Estos preparados están disponibles en farmacias especializadas en homeopatía y pueden ser una opción para quienes prefieren tratamientos ultradiluidos. La efectividad de la homeopatía sigue siendo objeto de debate en la comunidad científica.
En algunos casos, la combinación de métodos naturales con medicamentos convencionales puede ofrecer mejores resultados. Por ejemplo, usar pulseras de acupresión junto con jengibre, o combinar técnicas de respiración con medicación en dosis reducidas. Siempre debe consultarse con el farmacéutico sobre posibles interacciones.
Aunque los medicamentos farmacológicos suelen ofrecer una eficacia más predecible y rápida, las alternativas naturales presentan ventajas como la ausencia de somnolencia y menor riesgo de efectos secundarios. El jengibre, en particular, ha demostrado en estudios una eficacia comparable a algunos antihistamínicos tradicionales, especialmente en mareos leves a moderados.