La pérdida de cabello, también conocida como alopecia, es un trastorno que afecta tanto a hombres como a mujeres y se caracteriza por la reducción progresiva del volumen capilar. Existen diferentes tipos de alopecia, siendo la androgenética la más común, seguida por la alopecia areata, la alopecia cicatricial y la alopecia difusa.
Es importante distinguir entre la caída natural del cabello y la pérdida patológica. Normalmente, perdemos entre 50 y 100 cabellos diarios como parte del ciclo capilar natural. Se considera patológica cuando la pérdida supera los 100-150 cabellos diarios o cuando se observan zonas con menor densidad capilar.
En España, aproximadamente el 42% de los hombres y el 15% de las mujeres sufren algún grado de alopecia androgenética. La prevalencia aumenta con la edad, afectando al 70% de los hombres mayores de 70 años.
La pérdida de cabello puede generar importantes consecuencias emocionales, incluyendo baja autoestima, ansiedad y aislamiento social, especialmente en mujeres jóvenes y profesionales que consideran el cabello parte fundamental de su imagen personal.
La calvicie común o alopecia androgenética representa el 95% de los casos de pérdida de cabello en hombres y el 40% en mujeres. Se caracteriza por la sensibilidad del folículo piloso a la dihidrotestosterona (DHT), hormona que provoca la miniaturización progresiva del cabello hasta su eventual desaparición.
Los cambios hormonales durante el embarazo, la menopausia o trastornos tiroideos pueden desencadenar pérdida capilar temporal o permanente. La predisposición genética determina la susceptibilidad individual, siendo hereditaria tanto por línea materna como paterna.
Diversos factores pueden contribuir a la pérdida de cabello:
El minoxidil es uno de los tratamientos más eficaces para la alopecia androgenética, disponible en España en concentraciones del 2% y 5%. Se presenta en forma de loción, espuma y spray, siendo la concentración del 5% la más recomendada para hombres, mientras que el 2% suele prescribirse para mujeres. Su aplicación debe ser constante y los resultados comienzan a observarse tras 3-4 meses de uso regular.
La finasterida, disponible en comprimidos de 1mg, está indicada específicamente para hombres con alopecia androgenética. Actúa inhibiendo la enzima 5-alfa-reductasa, reduciendo los niveles de DHT. La dutasterida representa una alternativa más potente, bloqueando ambos tipos de la enzima. Ambos medicamentos requieren prescripción médica y seguimiento profesional debido a posibles efectos secundarios.
Los tratamientos tópicos incluyen lociones con aminexil, adenosina y otros principios activos que estimulan la circulación del cuero cabelludo. Los suplementos nutricionales especializados aportan biotina, zinc, hierro y vitaminas del complejo B. Los champús medicamentosos contienen ingredientes como ketoconazol, cafeína o extractos vegetales que fortalecen el folículo piloso y mejoran la calidad del cabello existente.
Una rutina adecuada incluye el lavado suave con productos específicos, evitando agua muy caliente y secado agresivo. Las técnicas de masaje capilar estimulan la circulación sanguínea, aplicando movimientos circulares con las yemas de los dedos durante 5-10 minutos diarios.
Una dieta equilibrada rica en proteínas, hierro, zinc y vitaminas es fundamental. Los siguientes nutrientes son especialmente importantes:
Es recomendable evitar el estrés excesivo, el tabaco, peinados muy tirantes y el uso frecuente de herramientas de calor. La protección solar del cuero cabelludo y el uso de productos de higiene suaves sin sulfatos agresivos contribuyen significativamente a mantener la salud capilar.
Es fundamental saber reconocer las señales que indican la necesidad de consultar a un profesional. Los signos de alarma incluyen pérdida súbita de cabello en placas, picor intenso del cuero cabelludo, enrojecimiento o descamación, pérdida de más de 100 cabellos diarios durante varias semanas, y adelgazamiento progresivo en mujeres jóvenes.
En España, puedes acudir tanto al dermatólogo como al tricólogo. El dermatólogo es un médico especialista en enfermedades de la piel y cabello, mientras que el tricólogo se especializa específicamente en problemas capilares. Ambos pueden realizar pruebas diagnósticas como la tricoscopia, analíticas hormonales, biopsia del cuero cabelludo o el test de tracción.
Es importante mantener expectativas realistas sobre el tratamiento. La mayoría de terapias requieren entre 6-12 meses para mostrar resultados visibles, y ningún tratamiento garantiza una recuperación completa. El objetivo principal es frenar la caída y mejorar la densidad capilar existente.
La selección del tratamiento debe basarse en una evaluación precisa del tipo de alopecia. La alopecia androgenética requiere enfoques diferentes a la alopecia areata o el efluvio telógeno. Un diagnóstico correcto es fundamental para el éxito terapéutico.
Es crucial verificar la compatibilidad con otros medicamentos que puedas estar tomando. Algunos tratamientos para la alopecia pueden interactuar con anticoagulantes, antihipertensivos o tratamientos hormonales.
La duración del tratamiento varía según el tipo de alopecia y la respuesta individual. Muchos pacientes se benefician de la combinación de terapias: tratamientos tópicos con suplementos nutricionales, o medicación oral con terapias físicas como láser de baja intensidad.
El cumplimiento terapéutico es esencial para obtener resultados. La constancia en la aplicación y el seguimiento médico regular determinan en gran medida el éxito del tratamiento elegido.