La disfunción eréctil es la incapacidad persistente para lograr o mantener una erección suficiente para una relación sexual satisfactoria. Afecta aproximadamente al 10-20% de los hombres españoles. Las causas principales incluyen problemas vasculares, diabetes, hipertensión, tabaquismo, estrés, ansiedad, depresión, obesidad y ciertos medicamentos. También puede estar relacionada con el envejecimiento natural, aunque puede presentarse a cualquier edad.
En España existen varios tratamientos eficaces aprobados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Los inhibidores de la PDE5 son la primera línea de tratamiento farmacológico:
Todos estos medicamentos pertenecen al grupo de inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 5 (PDE5). Actúan relajando los músculos lisos de los vasos sanguíneos del pene, aumentando el flujo de sangre durante la estimulación sexual. No provocan erecciones automáticas, sino que potencian la respuesta natural del organismo. Su efectividad es del 60-80% en la mayoría de pacientes.
Es fundamental consultar con un médico antes de iniciar cualquier tratamiento. Estos medicamentos pueden interactuar con nitratos y otros fármacos cardíacos. Evitar el alcohol excesivo y comidas copiosas antes de la toma. No combinar con otros tratamientos para la disfunción eréctil sin supervisión médica profesional.
La eyaculación precoz se caracteriza por la eyaculación que ocurre antes o poco después de la penetración, con mínima estimulación sexual. Es el trastorno sexual masculino más común, afectando entre el 20-30% de los hombres españoles. Se clasifica en primaria (presente desde las primeras experiencias sexuales) y secundaria (desarrollada posteriormente). Causa significativo malestar personal y en la pareja.
En España están disponibles tratamientos específicos aprobados para la eyaculación precoz. El tratamiento farmacológico ha demostrado gran eficacia en estudios clínicos:
La dapoxetina debe tomarse 1-3 horas antes de la actividad sexual, con abundante agua. Los anestésicos tópicos requieren aplicación 10-15 minutos antes del contacto. Ambos tratamientos necesitan prescripción médica y seguimiento profesional para optimizar resultados y minimizar efectos secundarios.
La testosterona baja o hipogonadismo afecta a muchos hombres, especialmente después de los 40 años. Los síntomas incluyen fatiga persistente, disminución de la libido, pérdida de masa muscular, aumento de grasa abdominal, irritabilidad y dificultades de concentración. El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre que miden los niveles de testosterona total y libre, preferiblemente en ayunas y por la mañana. Es fundamental consultar con un especialista en urología o endocrinología para una evaluación completa y determinar si el tratamiento es necesario según los síntomas y resultados analíticos.
El tratamiento del hipogonadismo incluye varias opciones de terapia de reemplazo hormonal adaptadas a cada paciente. Los principales métodos disponibles son:
La elección del método depende de las preferencias del paciente, estilo de vida y recomendación médica especializada.
La terapia de reemplazo hormonal puede mejorar significativamente la energía, libido, masa muscular y estado de ánimo. Sin embargo, requiere monitorización médica regular debido a posibles efectos secundarios como aumento del riesgo cardiovascular, alteraciones en el sueño o cambios en los niveles de colesterol. Es esencial realizar controles periódicos con análisis de sangre y evaluación prostática. El tratamiento debe ser supervisado exclusivamente por profesionales sanitarios cualificados para garantizar la seguridad y eficacia del mismo.
La alopecia androgenética es la causa más común de pérdida de cabello en hombres, afectando hasta el 80% de la población masculina. Se debe a la sensibilidad genética a la dihidrotestosterona (DHT), que miniaturiza los folículos pilosos. La progresión típica comienza con retroceso de las entradas y adelgazamiento en la coronilla, avanzando gradualmente según la escala Hamilton-Norwood. Factores como la genética familiar, edad y niveles hormonales influyen en la velocidad y patrón de pérdida capilar.
Los tratamientos médicos aprobados para la alopecia androgenética incluyen opciones orales y tópicas con eficacia clínicamente demostrada:
Ambos tratamientos requieren prescripción médica y seguimiento profesional para optimizar resultados y minimizar efectos secundarios.
Los resultados del tratamiento antialopécico son graduales y requieren constancia. Los primeros efectos positivos se observan entre 3-6 meses de uso continuo, con resultados óptimos alcanzados al año de tratamiento. La terapia debe mantenerse indefinidamente para preservar los beneficios obtenidos, ya que la interrupción conlleva la pérdida progresiva de las mejoras conseguidas.
La próstata puede experimentar diversas afecciones que afectan la calidad de vida masculina. La hiperplasia prostática benigna (HPB) es el problema más frecuente, causando dificultades para orinar, flujo débil y necesidad de orinar frecuentemente durante la noche. La prostatitis, inflamación de la próstata, puede provocar dolor pélvico, molestias al orinar y fiebre. Estos problemas aumentan con la edad y requieren evaluación médica para un diagnóstico preciso y tratamiento adecuado.
El tratamiento farmacológico de la HPB incluye varios medicamentos efectivos. La tamsulosina relaja los músculos de la próstata y vejiga, mejorando el flujo urinario rápidamente. La dutasterida y finasterida reducen el tamaño prostático bloqueando la producción de dihidrotestosterona, hormona que estimula el crecimiento prostático. Estos inhibidores de la 5-alfa-reductasa actúan gradualmente, mostrando resultados óptimos tras varios meses de tratamiento. La elección del medicamento depende de los síntomas específicos, tamaño prostático y respuesta individual del paciente.
Mantener hábitos saludables contribuye significativamente a la salud prostática. Una alimentación rica en antioxidantes, ejercicio regular y control del peso corporal son fundamentales. Limitar el consumo de alcohol y cafeína, especialmente por la noche, reduce los síntomas urinarios. Las revisiones urológicas anuales después de los 50 años permiten detectar problemas tempranamente. Evitar el sedentarismo y practicar técnicas de relajación también benefician la función prostática.
Los hombres tienen necesidades nutricionales específicas que difieren de las mujeres. El zinc es crucial para la producción de testosterona y salud prostática. La vitamina D mantiene niveles hormonales adecuados y fortalece el sistema inmunológico. Los ácidos grasos omega-3 protegen la salud cardiovascular, especialmente importante dado el mayor riesgo masculino de enfermedades cardíacas. El magnesio apoya la función muscular y reduce el estrés, mientras que las vitaminas del complejo B optimizan el metabolismo energético.
Los suplementos masculinos más demandados incluyen:
La suplementación es recomendable cuando la alimentación no cubre las necesidades nutricionales, durante períodos de estrés elevado, actividad física intensa o síntomas de deficiencias específicas. Los análisis sanguíneos regulares ayudan a identificar carencias. Consultar con profesionales sanitarios antes de iniciar cualquier suplementación garantiza seguridad y eficacia, especialmente si se toman medicamentos o existen condiciones médicas preexistentes.