El Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) es un retrovirus que ataca específicamente el sistema inmunológico del cuerpo humano, particularmente los linfocitos T CD4+, que son células fundamentales para la respuesta inmune. Este virus se transmite principalmente a través del contacto con fluidos corporales infectados como sangre, semen, fluidos vaginales y leche materna. Una vez que el VIH ingresa al organismo, se integra en el material genético de las células huésped, utilizando la maquinaria celular para replicarse. Sin tratamiento adecuado, el virus destruye progresivamente el sistema inmunológico, dejando al organismo vulnerable a infecciones oportunistas y ciertos tipos de cáncer. En España, se estima que aproximadamente 150.000 personas viven con VIH, siendo fundamental el diagnóstico temprano y el acceso a tratamiento antirretroviral para mantener una calidad de vida óptima.
Es importante distinguir entre VIH y SIDA, ya que son conceptos relacionados pero diferentes. El VIH es el virus que causa la infección, mientras que el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) representa la fase más avanzada de la infección por VIH. Una persona puede vivir con VIH durante años sin desarrollar SIDA, especialmente con tratamiento antirretroviral adecuado. El SIDA se diagnostica cuando el recuento de células CD4+ cae por debajo de 200 células/mm³ o cuando aparecen infecciones oportunistas específicas, indicando un sistema inmunológico severamente comprometido.
La infección por VIH evoluciona a través de tres fases principales. La fase aguda ocurre entre 2-4 semanas después de la infección, caracterizada por síntomas similares a la gripe y alta carga viral. Posteriormente, se desarrolla la fase crónica asintomática, que puede durar varios años sin síntomas evidentes, aunque el virus continúa replicándose. Durante esta etapa, el tratamiento antirretroviral es crucial para prevenir la progresión. Finalmente, sin tratamiento, puede evolucionar hacia el SIDA, donde el sistema inmunológico está gravemente dañado. Con los tratamientos actuales disponibles en el sistema sanitario español, la mayoría de personas con VIH pueden mantener cargas virales indetectables y evitar la progresión a SIDA.
Los ITIAN constituyen uno de los pilares fundamentales del tratamiento antirretroviral en España. Estos medicamentos actúan bloqueando la enzima transcriptasa inversa del VIH, impidiendo que el virus se replique efectivamente. Entre los ITIAN más utilizados se encuentran:
Los ITINAN representan otra clase importante de antirretrovirales disponibles en el sistema sanitario español. Estos fármacos bloquean directamente la transcriptasa inversa mediante un mecanismo diferente a los ITIAN. Efavirenz y rilpivirina son los más prescritos, siendo especialmente efectivos en combinación con otros antirretrovirales. Su perfil de resistencia y efectos secundarios los convierte en opciones valiosas para regímenes de primera y segunda línea.
Los inhibidores de la proteasa constituyen una clase fundamental de medicamentos antirretrovirales que bloquean la enzima proteasa del VIH, impidiendo que el virus produzca proteínas maduras necesarias para su replicación. En España, los IP más prescritos incluyen darunavir, atazanavir y lopinavir. Estos fármacos se administran generalmente junto con ritonavir o cobicistat como potenciadores farmacocinéticos. Su eficacia ha sido ampliamente demostrada en pacientes con resistencias a otros grupos de antirretrovirales, siendo especialmente valiosos en terapias de rescate y en el tratamiento de cepas multirresistentes del virus.
Los inhibidores de la integrasa representan la clase más moderna y eficaz de antirretrovirales disponibles en el sistema sanitario español. Estos medicamentos bloquean la enzima integrasa del VIH, impidiendo que el material genético viral se integre en el ADN de las células huésped. Los INSTI más utilizados en España incluyen dolutegravir, raltegravir y elvitegravir. Se caracterizan por su excelente perfil de tolerabilidad, mínimas interacciones farmacológicas y alta barrera genética a la resistencia. Por estas razones, las guías clínicas españolas los recomiendan como tratamiento de primera línea en pacientes naive, especialmente dolutegravir por su administración una vez al día.
El Sistema Nacional de Salud español ha adoptado preferentemente las combinaciones de dosis fija que simplifican el tratamiento y mejoran la adherencia terapéutica. Las terapias más prescritas incluyen:
Estas combinaciones han demostrado eficacia virológica superior al 95% en estudios clínicos y son financiadas por el sistema público de salud español según criterios establecidos por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
Las guías clínicas españolas, en consonancia con las recomendaciones internacionales, establecen que el tratamiento antirretroviral debe iniciarse inmediatamente tras el diagnóstico de VIH, independientemente del recuento de linfocitos CD4+. Esta estrategia de inicio temprano ha demostrado beneficios significativos en la preservación del sistema inmunológico, reducción de la morbimortalidad y prevención de la transmisión viral. Los estudios START y TEMPRANO confirmaron que el tratamiento precoz reduce el riesgo de complicaciones graves en un 57% y disminuye la progresión a SIDA. En España, el acceso universal al tratamiento garantiza que todos los pacientes diagnosticados puedan beneficiarse de esta estrategia terapéutica optimizada, contribuyendo al objetivo ONUSIDA 95-95-95.
La adherencia óptima al tratamiento antirretroviral requiere una toma superior al 95% de las dosis prescritas. Las pautas modernas priorizan regímenes de una toma diaria para facilitar el cumplimiento terapéutico. Es fundamental mantener horarios regulares, preferentemente con las comidas para mejorar la absorción y reducir efectos adversos gastrointestinales. Los pacientes deben recibir educación específica sobre la importancia de no interrumpir el tratamiento y las estrategias para recordar las tomas, incluyendo alarmas y pastilleros semanales organizados.
Los medicamentos antirretrovirales pueden causar efectos secundarios que varían según la persona y el tipo de tratamiento. Los más frecuentes incluyen náuseas, diarrea, dolor de cabeza, fatiga y alteraciones del sueño. También pueden presentarse efectos a largo plazo como cambios en el colesterol, problemas renales o alteraciones óseas. Es fundamental comunicar cualquier síntoma al equipo médico para ajustar el tratamiento si es necesario. La mayoría de efectos secundarios son manejables y no deben ser motivo para interrumpir la terapia antirretroviral.
En España está disponible la PrEP a través del Sistema Nacional de Salud desde 2019. El medicamento más utilizado es la combinación de emtricitabina y tenofovir disoproxil, comercializado como Truvada y sus versiones genéricas. También se encuentra disponible la combinación de emtricitabina y tenofovir alafenamida (Descovy). Estos medicamentos han demostrado una eficacia superior al 90% en la prevención del VIH cuando se toman correctamente y de forma continuada bajo supervisión médica especializada.
La PrEP está indicada para personas con alto riesgo de exposición al VIH. Esto incluye hombres que tienen sexo con hombres con múltiples parejas, personas con parejas seropositivas, usuarios de drogas inyectables y trabajadores sexuales. También se considera para personas que no usan preservativos de manera consistente o que han tenido infecciones de transmisión sexual recurrentes. La evaluación del riesgo y la prescripción debe realizarse siempre por un especialista en VIH.
El seguimiento del tratamiento del VIH requiere análisis regulares que incluyen la carga viral, el recuento de linfocitos CD4, hemograma completo, función renal y hepática, y perfil lipídico. También se realizan pruebas de resistencia cuando es necesario cambiar el tratamiento y análisis para detectar otras infecciones oportunistas. Estos controles permiten evaluar la eficacia del tratamiento y detectar posibles efectos adversos de forma temprana.
Las revisiones médicas suelen realizarse cada 3-6 meses una vez estabilizado el tratamiento y conseguida la supresión viral. Durante el inicio del tratamiento o cambios en la medicación, las consultas pueden ser más frecuentes. Pacientes con comorbilidades o complicaciones pueden requerir seguimiento más estrecho. La periodicidad se personaliza según la situación clínica individual y la respuesta al tratamiento antirretroviral.
El tratamiento del VIH está completamente cubierto por el Sistema Nacional de Salud español. Todos los medicamentos antirretrovirales, pruebas diagnósticas y seguimiento médico especializado son gratuitos para los pacientes. La atención se proporciona a través de unidades especializadas en hospitales públicos en todas las comunidades autónomas del país.
En España existen numerosas organizaciones que brindan apoyo a personas con VIH: